domingo, 7 de agosto de 2011

Capitulo 11

''Ni siquiera sé por qué estoy asi de nerviosa, solo voy a tomar algo a casa de una amiga y no tiene por qué pasar nada''
Todo el camino de su casa a casa de Carla, Samara no dejó de repetirse la misma frase, una y otra vez.
Llegó al portal, y llamó al porterillo.
-Si?
-Soy yo.
-Sube.
Samara no pudo dejar escapar una sonrisa, que facil es colarse en portales ajenos con esas dos palabras tan sencillas. ''Soy yo''
Mientras subía en el ascensor, se miraba al espejo y se tocaba el pelo.
''Pero que estupida y coqueta soy''. Se decia a si misma.
 Carla le abrió la puerta.
-Hola Samara querida- Le dio dos besos y la invitó a entrar.
-Hola- dijo con una sonrisa timida.
Cuando entró alli ya estaba Javier.
-Hola Javi.
-¿Que tal Samara?.
Le sonrió y se sentó.
-Bien.
Pasados unos 10 minutos, Samara ya tenía un cubata en la mano, Sonó el porterillo.
Carla se levantó a abrir.
-Es Luis- dijo echando una mirada complice a Samara.
Samara le desvió la mirada a su amiga.
Sonó el timbre.
Desde el salon Samara pudo escuchar como Luis saludaba a Carla.
-¿Estas nerviosa por algo?- preguntó Javi que la notó algo agitada.
-No que va.- Dijo negando con la cabeza.
Luis entro en el salón.
-¿Que pasa tio?- Dijo chocando la mano de Javi.
-Hola Samara- Le dio dos besos en la mejilla y se sentó a su lado.
Samara le dió otro buche a su cubata.
-Carla me puedes poner a mi tambien uno.-
-Claro, ¿Javi me alludas a echar otra ronda y poner unos cuencos de frutos
secos?
-Sí- Javi se levantó del sofa y fue a la cocina junto a Carla.
Se habían quedado solos. Samara lo miró de reojo, y  vollvio a dar otro buche al baso, esta vez se lo bebió todo de un trago.
-¡Traeme a mi tambien otro Carla!- Dijo chillando para que la oyera desde la cocina.

-Caray, si que tenías sed.- Le dijo Luis dedicándole una sonrisa.
-Sí- Dijo ella con una media carcajada.
-Habrá que hacer algo para que ocupes tu boca en otra cosa en lo que traen las bebidas.- Le dijo mientras la miraba.
Samara no podía creer lo que acababa de escuchar. ''Muy sutil'' Pensó mientras reía para si, pero decidió seguirle un poco el juego haciendose la tonta.
-¿Tu crees? Pues no se me ocurre el qué- dijo dedicandole una mirada con las cejas levantadas en señal de curiosidad. 
''Se está haciendo la inocente conmigo, pues no va a servirle'' pensó él.
-Se me ocurre una bastante buena- reiteró él sin dejar de mirarla.
Pasó lentamente su brazo por, detras de la delicada espalda de la chica.
Antes de que ella pudiera responder, el ya se  había acercado lo suficiente como para darle un beso.
Con mucha delicadeza puso su mano sobre la pierna de la chica y comenzó a acariciarla suavemente.
El beso duró unos 20 segundos.
Cuando se separaron ella no daba crédito a lo que acababa de pasar.
Pero  él comenzó a besarle el cuello, y ella enmudeció.
Era una mezcla entre temor y satisfacción.
De pronto los interrumpieron, Javi y Carla que entraban y los vieron.
Carla sonrió efusivamente.
-No os cortáis ni un pelo eh.- Dijo ella mientras reía a carcajadas y ponía los vasos en la mesa.
Samara no dijo nada, se limitó a cojer el vaso y dar otro trago.
La tarde pasó bastante rápida, aunque a Samara se le hizo algo larga, definitivmente los nervios la carcomían.
-Bueno me voy a tener que ir ya.- dijo Samara levantandose.
-Te acompaño si quieres- dijo Luis
ella se limito a mirarlo.
-Bueno si quieres vale- dijo ella.
-Adios espero que lo hayais pasado bien- Dijo Carla sonriendo mientras cerraba la puerta. Una vez se fueron le dedico una amplia sonrisa a Javi diciendo -Soy buena casamentera o no-
-Esa es mi chica- Dijo él levantandose a abrazarla.

Fuera en el ascensor reinaba el silencio, Luis miró a Samara.
-Oye qué te parecería seguir así salir unos días a ver que pasa.
Samara no supo qué decir a eso, pero lo veía como la opción mas coherente en aquel instante.
No le salían las palabras y se limtó a asentir.
Él se acercó a ella y la agarró de la cintura.
-No tienes por qué estar asi de nerviosa -Tras decir esto le dio un pequeñó beso -Yo no muerdo,... Todavía. -Terminó de decir mientras sonreía.
Samara no pudo evitar dejar escapar una risita y le abrazó.
La acompañó al portal y la despidió con un beso.
Ella subió las escaleras pensativa, se suponía que tenía novio, y que forma mas disparatada de echarselo.

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